Conversaciones prudentes de cosas sin sentido para intentar conocer lo que hasta ese momento desconocíamos por completo (lástima que esos instantes no sean eternos). Charlar esta bien, pero somos humanos, pasamos demasiado tiempo hablando, tanto, que a veces olvidamos que vivir incluye un inimaginable número de gestos, acciones, que podríamos aprender a usar de cuando en cuando.
Una caricia y las sensaciones que implica, la suavidad, el tacto, la piel de gallina. Una mirada, mantener una conversación sin palabras, desnudar a alguien, volver a vestirle, descubrir pensamientos, confirmar hipótesis, resolver problemas, incluso amar, únicamente mirando.
Un beso, el roce de dos labios, sentir su respiración, la humedad, morder.
Hemos llegado a ese momento en el que cualquier cosa que diga o haga pensarás que es por ti, cualquier cosa que escuche o piense querrás ser tu, no importa que sea tarde, siempre esperas su llamada, sólo para escuchar su voz.
Quizás algún día sea cierto.