lunes, 28 de marzo de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
¿Es posible controlar los sueños? ¿Es posible conseguir todo cuanto hay en ellos? ¿podemos conocer el límite entre lo que somos capaces de conseguir y lo que no?
No soy capaz de decir cuanto he soñado sobre ello, lo cuál ya es un paso...
Hoy quisiera soñar que puedo dejar todo lo malo atrás. Coger un pedacito de esto y una pizca de lo otro y simplemente sacarlo de mi cabeza, como si no hubiese existido jamás, como si desde el día en que nací todo hubiese sido de color rosado. Es tán simple decir todo esto, que ha veces me asusta.
Me asusta el hecho de no poder alcanzar ni una pequeña parte de todo lo que sueño, me asusta la incertidumbre, el desenfreno que evoca todo en mi cada vez que cierro los ojos, pero sobre todo me asusta, saber que algún día terminaré de soñar, sin darme apenas cuenta.
¿Poner un límite entre lo real y lo imaginado, entre fantasía y realidad? Para mí, algo impensable.
¿Cómo controlar el hecho de apoyar a uno u otro mundo?
Necesito perseguir una fantasía para considerarme una persona real, de carne y hueso que ¡No olvida soñar!
Es más sencillo de lo que parece, un material complejo, fácil de manejar. Cerrar los ojos y dejarse llevar.
Los sueños son polvo, son aire, gases, nubes, rayos, truenos, centellas. Son un helado derretido por el sol en verano, una gota de lluvia arrojada contra los cristales del autobús camino a ninguna parte, el vuelo de un pájaro que ha perdido el rumbo, el deseo incontrolable de un niño que llora por abrazar a su madre, el echar de menos las cosas buenas y malas de la vida, el inevitable escalofrío que recorre tu piel cuando notas la presencia del alguién a tu espalda; material complejo, fácil de manejar.
No soy capaz de decir cuanto he soñado sobre ello, lo cuál ya es un paso...
Hoy quisiera soñar que puedo dejar todo lo malo atrás. Coger un pedacito de esto y una pizca de lo otro y simplemente sacarlo de mi cabeza, como si no hubiese existido jamás, como si desde el día en que nací todo hubiese sido de color rosado. Es tán simple decir todo esto, que ha veces me asusta.
Me asusta el hecho de no poder alcanzar ni una pequeña parte de todo lo que sueño, me asusta la incertidumbre, el desenfreno que evoca todo en mi cada vez que cierro los ojos, pero sobre todo me asusta, saber que algún día terminaré de soñar, sin darme apenas cuenta.
¿Poner un límite entre lo real y lo imaginado, entre fantasía y realidad? Para mí, algo impensable.
¿Cómo controlar el hecho de apoyar a uno u otro mundo?
Necesito perseguir una fantasía para considerarme una persona real, de carne y hueso que ¡No olvida soñar!
Es más sencillo de lo que parece, un material complejo, fácil de manejar. Cerrar los ojos y dejarse llevar.
Los sueños son polvo, son aire, gases, nubes, rayos, truenos, centellas. Son un helado derretido por el sol en verano, una gota de lluvia arrojada contra los cristales del autobús camino a ninguna parte, el vuelo de un pájaro que ha perdido el rumbo, el deseo incontrolable de un niño que llora por abrazar a su madre, el echar de menos las cosas buenas y malas de la vida, el inevitable escalofrío que recorre tu piel cuando notas la presencia del alguién a tu espalda; material complejo, fácil de manejar.
lunes, 7 de marzo de 2011
Es increíble que aún pueda ser capaz de tocar las estrellas tan sólo con cerrar los ojos; aún puedo decidir en que momento y lugar quiero estar sólo con apretar los párpados. Puedo volar, ir en tren, en barco; puedo montar a Pegasso, tomar el té en la Luna en compañía del pequeño príncipe o codearme de la absoluta realeza Rusa paseando por el palacio de los Romanov (sin incluír el fatídico verano de su muerte,1918).
Así cualquiera, ¿Verdad?.
Son sólo sueños. Comienzas con el típico sueño que desde niño no puedes sacar de tu cabeza. La peor pregunta jamás inventada. Niño ¿Tú qué quieres ser de mayor?.
-Yo cuando crezca quiero ser, futbolista, médico, policía o bombero; los cuatro empleos más recurridos en aquella época.
Lástima que diez años después el chico que pretendía ser futbolista de 1ª División ahora se conforme con serlo de 2ª y cinco años más tarde haya olvidado por completo el futbol.
Pero no todos lo sueños son como enfermedades degenerativas que se van degradando con el paso de los años. ¡Hay sueños realizables, los hay!.
Yo misma he soñado más de una vez con beber mucha, mucha, muchísima agua y lo primero que he hecho al despertar, ha sido, ¡ir a beber!.
Un sueño hecho realidad, como algunos autores dicen, una meta superada.
pero he de decir lo que todos queréis oír aquí, ¿Es posible controlar los sueños? ¿Es posible conseguir todo cuanto hay en ellos? ¿podemos conocer el límite entre lo que somos capaces de conseguir y lo que no?
To be continued...
Así cualquiera, ¿Verdad?.
Son sólo sueños. Comienzas con el típico sueño que desde niño no puedes sacar de tu cabeza. La peor pregunta jamás inventada. Niño ¿Tú qué quieres ser de mayor?.
-Yo cuando crezca quiero ser, futbolista, médico, policía o bombero; los cuatro empleos más recurridos en aquella época.
Lástima que diez años después el chico que pretendía ser futbolista de 1ª División ahora se conforme con serlo de 2ª y cinco años más tarde haya olvidado por completo el futbol.
Pero no todos lo sueños son como enfermedades degenerativas que se van degradando con el paso de los años. ¡Hay sueños realizables, los hay!.
Yo misma he soñado más de una vez con beber mucha, mucha, muchísima agua y lo primero que he hecho al despertar, ha sido, ¡ir a beber!.
Un sueño hecho realidad, como algunos autores dicen, una meta superada.
pero he de decir lo que todos queréis oír aquí, ¿Es posible controlar los sueños? ¿Es posible conseguir todo cuanto hay en ellos? ¿podemos conocer el límite entre lo que somos capaces de conseguir y lo que no?
To be continued...
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