
-No hay mal que por bien no venga, o eso me hicieron creer aquellas personas que dicen buscar lo mejor para mi, y para mi vida.
Hace ya algun tiempo que la dejé de hablar, dejé de saber de ella, dejé que el tiempo girase en torno a mi y sólo a mi; pero algo tuve que hacer mal, porqe aunque me cueste el reconocerlo como cierto, aún mantengo la esperanza de que algún día todo cambie...
Quizás me volví blanda de repente, quizás baje la guardia por un segundo, pero está claro que un simple momento de despreocupación me ha elevado de nuevo al más profundo de los mares. Tengo de nuevo ese deseo por conocer mundos que jamás exploré, siento sincera curiosidad por naufragar en un oceano de posibilidades, lo extraño es que aún hoy prefiero hacerlo a su lado.
-"Puedes correr pero no esconderte". (cuanta razón contienen estas palabras)
Puedes correr muy lejos y borrar tus huellas. Pero, ¿Has escapado realmente? ¿Puedes llegar a escapar algún día? O quizá es verdad que no posees ni la voluntad ni la astucia para escapar al destino. Pero el mundo no es pequeño. Tú lo eres. Y el destino te persigue, donde quiera que te encuentres.
¿Por qué nos embarcamos en esta fútil búsqueda de respuestas a los misterios de la vida cuando no podemos responder a preguntas realmente sencillas? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué es el alma? ¿Por qué soñamos? Quizá nos iría mejor si no nos preocupásemos de nada. Sin preguntar ni desear saber. Pero esa no es la naturaleza humana, ni el corazón. No estamos aquí para ser meros espectadores...
La Tierra es muy extensa. Tan extensa, que crees poder esconderte de cualquier cosa. Si tan sólo fueses capaz de encontrar un lugar tan alejado... Por eso te alejas hasta los confines del mundo, donde todo es seguro, confortable y pacífico. El solaz que proporciona la brisa marina, esa sensación de haber huido del peligro. El lujo de poder sentir pena. Y quizá, por un momento, crees que has escapado.
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