martes, 28 de diciembre de 2010

Evitar, nuestro modo de vida


Todos evitamos algo, es así. Todos evitamos algo en un determinado momento. Evitamos el acercarnos demasiado a la persona equivocada (a pesar de que siempre nos acabamos pegando a él/ella), evitamos llorar delante de desconocidos, nos va lo de aparentar ser maduros, fuertes, cuando en realidad no somos capaces de vivir sin la comida de nuestras madres. Evitamos preguntas incómodas que exijan respuestas incómodas.

–Dime la verdad, ¿Sientes algo por mí? –Jajaja, no te montes películas (…)

Evitamos concretar demasiado las cosas, porque eso implicaría revelar demasiado acerca de nosotros mismos y una vez que los demás saben todo sobre ti resulta demasiado fácil poder dañarte. Evitamos los tópicos clasistas y predicamos la libertad de expresión, pero analizamos minuciosamente los defectos de los demás para poder explotarlos y utilizarlos a nuestro favor cuando la cosa se pone fea y nos encanta criticar sus acciones afirmando rotundamente el famoso “yo nunca lo haría” que de un modo u otro nadie cumple.

Evitamos ser demasiado felices porque siempre prevalece el miedo a no volver a sentir nada igual, y del mismo modo evitamos el dolor extremo porque somos conscientes de que una vez tocado fondo, es casi imposible salir de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario